6 de mayo de 2008

Noticia sobre la Ordenanza que regulará la prostitución en Bilbao

Allá por febrero pudimos leer noticias similares a ésta que hemos extraido del correo digital sobre la determinación tomada pro el ayuntamiento de Bilbao en el tema de la prostitución:
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El Ayuntamiento de Bilbao trabaja en una ordenanza para combatir la prostitución en la calle
Barcelona es la única ciudad que regula el uso del espacio público para ofrecer servicios sexuales La Policía Nacional ha detenido a 14 'ilegales' en Miribilla en un mes
SERGIO GARCÍA
EN FAENA. Una prostituta deambula en las inmediaciones de la rotonda de la calle Askatasuna, mientras su compañera sube al coche de un cliente. / SERGIO GARCÍAEl
Ayuntamiento de Bilbao no está dispuesto a que la creciente presencia de prostitutas en Miribilla se le vaya de las manos y ha decidido arbitrar fórmulas para devolver la tranquilidad a los vecinos del último ensanche de Bilbao. El concejal de Seguridad Ciudadana, Eduardo Maiz, ha revelado a este periódico que el Ayuntamiento trabaja en la elaboración de una ordenanza municipal para sacar de la calle a los profesionales del sexo, un colectivo mayoritariamente formado por inmigrantes sin papeles y, en el caso de Miribilla, por nigerianas de entre 19 y 25 años, que pasan una media de tres meses en la ciudad y que, como denunciaba esta semana la asociación Askabide, se encuentran en una situación de especial vulnerabilidad.

Maiz reconoce que el Ayuntamiento no lo tiene fácil, ya que la prostitución no está penalizada en España: «Hacemos lo que podemos con las únicas armas a nuestro alcance». Su única herramienta es una ordenanza municipal del año 2000 -la primera de su naturaleza aprobada en España-, que destina un capítulo a los establecimientos públicos dedicados a la prostitución, pero que aborda el problema desde un punto de vista 'urbanístico': los clubes de alterne deben estar situados entre sí a una distancia de 500 metros «en línea recta, por el mismo radial y sobre una misma rasante»-antes fueron 100 y luego, 200-, lo que prácticamente obligaba a estos establecimientos a irse al extrarradio, y que a la postre se tradujo en el cierre de 25 burdeles ilegales. El texto recogía, asímismo, toda una batería de requisitos que debían cumplir desde las habitaciones, hasta las piscinas o bañeras de hidromasaje.

El reto ahora es distinto. El Ayuntamiento se ha marcado como objetivo una ordenanza que erradique los servicios sexuales retribuidos de la vía pública. ¿Cuándo estará lista? «La tramitación de una medida de ese calado requiere de un proceso administrativo largo. No será antes del verano». Lo que es más complicado es el espejo en el que mirarse a la hora de abordar un encargo como éste. Barcelona es la única ciudad de España que ha aprobado una ordenanza de este tipo. «Funciona desde hace un par de años, pero es bastante rebuscada y de difícil aplicación en Bilbao», apostilla el edil de Seguridad Ciudadana, que busca algo «más sencillo, de aplicación más directa, que vaya dirigido no sólo hacia la prostituta que desarrolla su trabajo en la calle, sino al cliente que la busca allí. Y que lleve aparejado sanciones económicas».

Maiz insiste en que el problema «no es exclusivo de Bilbao ni alcanza las cotas de otros lugares», y cita como ejemplos Málaga y Sevilla, inmersas en una batalla similar. «La ordenanza -recuerda el edil, en su condición también de responsable de la Policía Municipal- debe dar respuesta a una doble vertiente: la situación de estas mujeres para ganarse la vida, pero sin descuidar la seguridad ciudadana». El concejal admite que todos, el equipo de gobierno y la oposición, perciben este fenómeno como un problema, «porque no sólo hay que apartar a estas mujeres -y hombres, que también los hay- de la calle, sino ofrecerles la posibilidad de ganarse la vida de otra manera».

«Incordiar y molestar»

La presencia de prostitutas en Miribilla ha activado un protocolo de colaboración entre cuerpos policiales. Por ese 'bulevar de los sueños rotos' circulan constantemente coches patrulla de la Ertzaintza y la Guardia urbana, a los que a mediados de enero se unió el Cuerpo Nacional de Policía. Su presencia no pasó desapercibida. Los agentes detuvieron a seis jóvenes de nacionalidad nigeriana no porque se prostituyeran, que lo hacían, sino por no tener los papeles en regla, lo que les permitió aplicarles el procedimiento de expulsión que se sigue en estos casos. La desbandada entre las demás chicas fue inmediata. Temerosas de que las repatriasen, prácticamente desaparecieron de la zona durante un par de semanas. Una nueva redada, el pasado miércoles, deparó otras ocho detenciones.

Maiz sostiene que es la única baza que le queda por jugar al Ayuntamiento. «Las patrullas son relativamente efectivas, porque con su presencia incordian y molestan a prostitutas y clientes». El dispositivo se completa con controles de alcoholemias y drogas los fines de semana, «o pidiendo a cualquiera que pillan a deshoras la ITV, el seguro, la documentación... Lo que sea. El caso es transmitir la imagen de que la zona está vigilada».

Fruto de esa labor, el Consistorio sostiene que las prostitutas detectadas en el barrio trabajan por su cuenta, «al margen de proxenetas», extremo que cuestionaban esta semana varios vecinos consultados por este periódico. Como cuestionan también desde Askabide la metodología seguida para atajar el problema: «Con persecución policial, sólo conseguiremos que las chicas se trasladen de barrio».

Extraido del correo digital.

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